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Desde los tiempos antiguos, las comunidades budistas están
regidas por seis administradores, todos ellos discípulos
del Buda, cuya misión es la de guiar conjuntamente
los asuntos de la comunidad. El cocinero encargado de la preparación
de las comidas de los monjes, el Tenzo, ocupa una de estas
funciones.
La regla de los monasterios, el Zenonshingi [1] , precisa
que la función del tenzo ha sido instituida "porque
los monasterios hacen ofrenda de alimento a un gran número
de monjes". Esta responsabilidad siempre ha sido confiada
a maestros iluminados que poseían el espíritu
de la Vía, o a hombres eminentes que aspiraban ardientemente
al espíritu del despertar.
¿Acaso la práctica de la Vía no forma
un todo de un solo acuerdo? Un tenzo sin el espíritu
de la Vía sufriría en vano al intentar realizar
esta abrumadora tarea y no sería de ninguna ayuda a
la comunidad. El Zenonshingi hace hincapié en que "es
porque actualiza el espíritu de la Vía en la
variedad y renovación de los menús apropiados
a las estaciones y necesidades que el tenzo aporta a la sangha
el aliento y el bienestar necesario para la práctica".
Ya antes Isan Reiyu [2] y Tozan Shusho [3] ocuparon este puesto,
como tantos otros grandes maestros y patriarcas a lo largo
de los tiempos. Es decir que el tenzo es sensiblemente diferente
de los que día a día preparan la comida, aunque
estos últimos sean encargados o maestros cocineros
en una gran casa.
Durante mi estancia en la China de los Song, he aprovechado
mi tiempo libre para preguntar a los ancianos sobre la naturaleza
de las funciones que ellos habían ejercido en el pasado.
Les estoy agradecido por haberme instruido haciéndome
partícipe de sus experiencias. Sus enseñanzas
son la médula que desde los tiempos antiguos se transmiten
los maestros y patriarcas que han realizado la Vía.
Por supuesto, es preciso leer con atención el Zenonshingi,
pero también es importante escuchar a los antiguos
relatar su experiencia sin perder el menor detalle.
Quisiera ahora seguir el desarrollo de las actividades de
un tenzo durante veinticuatro horas. Tras haber terminado
la comida del mediodía, el tenzo busca al intendente
que le entrega cereales, legumbres y otros productos para
la comida del día siguiente. Una vez que estos productos
están en vuestras manos, debéis cuidarlos como
a la niña de vuestros ojos. Acaso no dijo el maestro
zen Honei Nin´yu : "los objetos y los bienes de
la comunidad que utilizáis cotidianamente son la niña
de vuestros ojos, protegedlos y cuidad de ellos." Tratad
los alimentos con el mismo respeto con el que trataríais
a los destinados a la mesa del emperador. Tened los mismos
miramientos para con todos los alimentos, cocidos o crudos.
Después, todos los administradores se reúnen
en la cocina para establecer los menús del día
siguiente tras deliberar sobre la elección de sabores
y la preparación de los platos: legumbres de acompañamiento,
sémola y otros platos. El Zenonshingi es muy claro
en este punto: "Antes de decidir los menús del
día siguiente, sabores, legumbres y cereales, el cocinero
debe consultar a los administradores del monasterio."
Se trata de los jefes de los seis departamentos que se reparten
la administración del monasterio: el director (tsusu),
el asistente del director (kansu), el tesorero (fusu), el
supervisor de la conducta de los monjes (ino), el cocinero
(tenzo) y el jefe de trabajos (shissui). Cuando se han tomado
las decisiones, los menús deben ser expuestos en los
paneles situados frente a la habitación del superior
y frente a la habitación de los monjes.
Una vez hecho esto, el tenzo inicia la preparación
de la comida del día siguiente. Cuando lavéis
el arroz o las legumbres, hacedlo con vuestras manos, en la
intimidad de vuestra propia mirada, con diligencia y conciencia,
sin que vuestra atención se relaje un solo instante.
No seáis cuidadoso para una cosa y negligente para
otra. Procurad que ni una sola gota del océano de los
méritos se os escape. No perdáis la ocasión
de agregar vuestro grano de polvo a la cima de la montaña
de los actos benéficos.
El Zenonshingi dice: "si los seis sabores [4] no están
en armonía y las Tres Virtudes [5] están ausentes,
ese plato no es digno de ser presentado ante la sangha".
Cuando limpiáis el arroz, ved también la arena.
Cuando echáis la arena, ved también el arroz.
Si vuestra mirada va y viene escrutando minuciosamente los
detalles, sin que vuestro espíritu se relaje, automáticamente
las tres virtudes estarán presentes en toda su plenitud
y los seis sabores se desarrollaran por si mismos.
Seppo Gisson [6] fue en su momento cocinero en el monasterio
de Tozan Ryokai [7].
Un día que estaba lavando el arroz, el maestro le pregunto:
"¿Quitas la arena del arroz, o quitas el arroz
y dejas la arena?"
Seppo le respondió: "Hago las dos cosas al mismo
tiempo."
"¿Entonces que van a comer nuestros monjes?"
preguntó Tozan.
Como respuesta, Seppo volcó el cubo. [8]
Tozan le dijo: "¡Llegara el día en que partirás
a la búsqueda de otro maestro!". 
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