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La
respiración será marcada por el instructor según
el trabajo que realizará en su clase. Sin embargo libros
antiguos señalan que la respiración debe ser
tan suave y conciente que si pusieses una pluma sobre tu pecho,
al respirar ésta no se movería. Sin embargo,
pedir esto es un poco precipitado para la mayoría.
Por lo tanto, la atención en la respiración
es el primer paso. Primero reconocer como respiras. Agotado,
suave, entrecortado, con dificultad o con mas facilidad. Desde
aquí comienza tu estudio en el arte de respirar. Por
eso los profesores generalmente señalan, una gran inhalación
y una gran exhalación. De tal forma que la capacidad
muscular del área que interviene en la respiración
se desarrolle paulatinamente. Lo que debes tener en cuenta
es que la respiración sea nasal. A través de
ambas fosas nasales, ya que ambas son vitales para el recorrido
energético del prana determinado por ida y pingala,
dos importantes nadis o líneas energéticas que
recorren el cuerpo eléctrico. Izquierda y derecha respectivamente.
Luna y sol manifestado en el acto de respiración. Activación
y relajación. Disciplina y renuncia. Rajas y tamas
en la visión gunica. En fin, por lo tanto el principiante
debe tener conciencia a través de la inhalación
y exhalación larga y suave a través de las fosas
nasales. Las técnicas de pranayama se irán agregando
a medida de que demuestres interés y seriedad en la
práctica y lo determine el profesor. Es recomendable
primeramente desarrollar el cuerpo grueso y orgánico
para luego abrir paso a técnicas de respiración.
Preparar el receptáculo del aire para que la energía
no desborde o no cause colapso.
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