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A veces en ciertas escuelas señalan
distintos niveles, según las posturas físicas
que se realicen, ya sean de introducción, o dificultad
mayor. O bien de concentración y dedicación
que los alumnos tienen. En este último caso, enfocamos
la enseñanza que impartimos. Comprendiendo las características
de cada persona sin restar focalización que va de la
mano con la disciplina y una ejecución honesta y consecuente.
Enseñamos en la creencia que el YOGA en si mismo no
tiene niveles propiamente tal, ya que todos los practicantes
avanzan según su propia conciencia y voluntad. Y cada
profundidad es única y especial. Pueden existir distinto
tipos de practicantes según su visión externa
o más interna del estudio.
Cualquiera sea la postura que realices, la calidad está
en la honestidad que tienes. Si es hecha con conciencia, paciencia,
contentamiento y entrega humilde es el nivel perfecto.
Pero en la mayoría de los casos depende de la escuela
o institución, del profesor y su grupo señalar
esta distinción.
El criterio dicta la manera de enseñar, no un listado
de reglas. Este criterio va de la mano con paciencia, compasión,
vitalidad, ánimo y conciencia.
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