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IYENGAR YOGA SANTIAGO DE CHILE


 

 

 


 
 

El sonido como energía
Suami Vishnu Devan
anda


“Las sílabas sagradas utilizadas por los aspirantes espirituales en la meditación son, en general, nombres sánscritos de lo Absoluto. Puesto que el poder divino se manifiesta en el sonido, el mantra es el cuerpo sutil de la deidad. La teoría del yapa, o repetición del mantra sostiene que repitiendo las sílabas con precisión y devoción intensa, se evoca la forma de la deidad que preside el mantra. La meditación en OM Namah Sivaia evoca la forma de Siva, mientras que OM Namo Naraianaia evoca la de Vishnu. Las vibraciones producidas por el sonido de un Mantra son muy importantes, por lo que la pronunciación ha de ser extremadamente correcta. Sintonizando con la longitud de onda del mantra, uno se ve transportado desde el nivel grueso del sonido articulado, a través del velo encubridor del universo material, hasta la Deidad personalizada, y, finalmente, hasta la energía original e indiferenciada del poder Supremo.
Es necesario, en este punto, referirse al microcosmos, que no es más que un macrocosmos en miniatura. Es el vehículo en el que reefectúa el viaje de retorno desde el sonido articulado hasta el Poder causal. Como el cosmos, el individuo está continuamente sometido al florecimiento y disolución de incontable número de vidas, de períodos de actividad y de descanso. Las fuerzas centrífugas y centrípetas se manifiestan en él a través de la respiración y los latidos del corazón. En el hombre, “Nada”, el poder vital del universo, toma la forma de Kundalini, la fuerza psíquica que yace enrollada, sumida en su sueño astral, en la base de la médula espinal. Esta energía late con las vibraciones de los cincuenta sonidos básicos, los cuales, finalmente, alcanzan la articulación física a través de las cuerdas vocales.
En la teoría yóguica, el pensamiento, la forma y el sonido son la misma cosa, igual que el vapor, el agua y el hielo son una misma sustancia. Son aspectos diferentes de una longitud de onda particular o, en otras palabras, la misma energía vibrante, manifestada en diferentes niveles de conciencia. La forma se manifiesta en la mente, en el momento en que los oídos oyen el nombre y lo transmiten a la conciencia.
El pensamiento y el sonido se manifiestan en cuatro estados diferentes, encontrándose el sonido en un extremo del espectro, y el pensamiento en el otro. El yapa transporta al individuo desde el inferior de estos estados al superior. “Vaikhari”, la palabra hablada, es un sonido denso y audible, en su grado de máxima diferenciación. Es un pensamiento codificado en el llamado lenguaje y expresado a su nivel más concreto. En este primer estado, el pensamiento implica el nombre y la forma. El nombre es uno con la onda de pensamiento y no puede ser separado. Al pronunciar la palabra “gato” se visualiza su forma. Lo inverso también es cierto. Sin embargo, cuanto más abstracta es la palabra, por ejemplo “Dios”, más difícil resulta la conceptualización.
El uso del lenguaje supone la diferenciación del pensamiento en la palabra. Este proceso tiene lugar durante el segundo estado, “madhiama”. La persona que habla o que escribe, selecciona sus palabras a través de un prisma enturbiado por prejuicios, impresiones, emociones y otras limitaciones. Estas son traducidas de nuevo a pensamientos por el oyente o lector, cuya mente, a su vez, está oscurecida por sus propias ideas. La transmisión del pensamiento al lenguaje lleva, inevitablemente, a la confusión.
Pashianti, el tercer estado, la visualización del sonido, la comunicación telepática en la que uno percibe literalmente la forma del pensamiento. Es el nivel universal en el que se mueven los pensamientos, y donde no existe ninguna diferenciación entre pensamiento, nombre y forma. Un indio, un esquimal, un alemán y un español pueden mirar todos, al mismo tiempo, una flor y experimentar el mismo pensamiento, en idéntico lenguaje no verbal.
“Para”, el estado superior, es trascendental. No está formado por ninguna longitud de onda particular y se encuentra por encima de todos los nombres y formas. Es el substrato original e inmutable de todos los lenguajes. Es energía pura o Shakti. Corresponde a “Sabdabrahman”, el sonido potencial indiferenciado, la Vibración Divina que todo lo une.
El pensamiento no puede captarse en el primer nivel de experiencia vocal o visual. Sus vibraciones son demasiado rápidas, incluso en este plano inferior. En el nivel telepático puede viajar instantáneamente a cualquier lugar. En el estado trascendental todo se funde junto. Este estado de pensamiento, único y universal, que puede alcanzarse en la meditación, es lo que comúnmente se denomina Dios”.

 

 

 

 

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